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¿Qué ocurre cuando unimos IA y deporte adaptado? Primeros aprendizajes del proyecto competencIA

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¿Qué ocurre cuando unimos IA y deporte adaptado? Primeros aprendizajes del proyecto competencIA

HumanAI

9 de marzo de 2026

Hay proyectos que nacen de una convicción: que las personas son más que sus resultados. CompetencIA es uno de ellos. Un proyecto que une inteligencia artificial, deporte adaptado y desarrollo de competencias socioemocionales con un propósito tan sencillo de enunciar como complejo de lograr: conocer mejor a las personas para acompañarlas mejor.

El jueves, 6 de marzo, nos reunimos para compartir los primeros aprendizajes de este proyecto. 

Saber quién tienes delante cambia todo

Cristóbal Sánchez lleva más de dos años colaborando en el laboratorio de investigación. Desde su trabajo en el ámbito educativo, tiene claro el punto de partida: conocer el perfil socioemocional del alumnado —o del equipo deportivo— no es un lujo, es una necesidad.

"Si en una hora de entrenamiento podemos trabajar las competencias que ese grupo tiene más bajas, todo repercute en positivo."

Pero Cristóbal va más lejos. Las competencias socioemocionales no solo mejoran el rendimiento: actúan como señal de alerta preventiva. La desregulación emocional, la impulsividad o la falta de empatía son patrones que se pueden identificar antes de que deriven en situaciones de acoso escolar. No para etiquetar ni diagnosticar, sino para enfocar las actuaciones.

"Tenemos un mapa que nos indica si alguna clase necesita más formación sobre acoso escolar. Porque el acoso escolar no es solo insultar. Y eso podemos contrastarlo con los resultados de Human AI."

La herramienta, en ese sentido, no sustituye al profesional: lo orienta. Permite diseñar talleres de gestión emocional, dar apoyo individualizado a quien lo necesita y adaptar los servicios educativos a las circunstancias reales de cada persona.

Eso sí, como señaló Cristóbal: "No es un camino de rosas. No basta con hacer la medición y dejarla ahí. Hay que dedicarle tiempo y hay que actuar." Medir para después ignorar no es una opción. El dato sin acción no transforma nada.

Llevamos ya dos años colaborando en el laboratorio de investigación, estamos trabajando continuamente datos 
competencias socioemocionales a nivel preventivo del acoso escolar: desregulación emocional, impulsividad, empatía en sentido negativo, que define lo que es el patrón genérico del acosador escolar. Esto no diagnostica ni etiqueta, pero nos sirve de cribado como señal de alerta para trabajar con esos grupos. Sirve para enfocar las actuaciones. 

Entrenar a personas que no ves como las demás las ven

Martina Goñi trabaja con deportistas con discapacidad visual. Su testimonio abrió una ventana a uno de los grandes retos del deporte adaptado: conocer a quien entrenas cuando las señales habituales no están disponibles.

"Muchas veces, con la discapacidad visual, identificar cómo son es difícil. Les conoces a base de estar muchas horas con ellos. Tienes que hacer de entrenadora y de psicóloga, y no siempre estás preparada para eso."

CompetencIA, en ese contexto, no es solo una herramienta de medición: es un puente. Una forma de objetivar lo que la intuición entrenada ya sospecha. Y de trasladar ese conocimiento más allá del deporte.

"Esta herramienta me va a ayudar para integrar a esas personas con discapacidad no solo en el deporte, sino en la sociedad en general."

Esa frase resume bien la ambición del proyecto: visibilizar el deporte adaptado, actuar desde la educación, formar a los formadores y, sobre todo, conseguir que la sociedad conozca y valore el mérito real de estos deportistas.

Guatemala: cuando la herramienta se encuentra con la realidad más dura

Si hay un aprendizaje que sacude, es el que trajo Iñigo Ayerra desde Guatemala. Voluntario en un campamento de deporte adaptado con personas con discapacidad, muchas de ellas viviendo en orfanatos, con diagnósticos inciertos y, en muchos casos, sin acceso previo a la educación formal.

He alucinado viendo los datos, cosas que yo intuía con mi alumnado, me están validando, con evidencia, que es totalmente cierto. 

Pero implementar Human AI en ese contexto exigió repensar cada paso. Las barreras no eran solo tecnológicas: eran culturales, lingüísticas, cognitivas. Muchas personas no saben leer ni escribir. Otras no tienen lenguaje verbal. Los diagnósticos, cuando existen, no siempre son fiables por falta de medios. Y conceptos como la ironía —tan presente en ciertas formas de medir— simplemente no funcionan en todos los contextos culturales.

La conclusión que dejó Iñigo es una de las más valiosas del proyecto: cuando trabajamos con personas con discapacidad, la herramienta debe estar totalmente individualizada. No hay protocolo universal. Hay personas, cada una con su historia.

Y sin embargo, algo funcionó. Algo que Iñigo nombra con sencillez: "Lo bueno de este proyecto son las redes que estamos creando. Que se oiga. Dar visibilidad a la discapacidad."


Lo que aprendimos juntos

La reunión fue un espacio de aprendizaje compartido entre profesionales que trabajan en contextos muy distintos —educación formal, deporte adaptado de alto rendimiento, cooperación internacional— pero que comparten una misma brújula.

Tres ideas se repitieron de distintas formas a lo largo del encuentro:

  • Medir es el comienzo, no el fin. Los datos tienen valor cuando generan acción. La competencia socioemocional no mejora por haberla medido; mejora cuando alguien hace algo con esa información.

  • La adaptación no es opcional. Ni en Guatemala ni en un aula con necesidades educativas especiales ni en una pista de atletismo adaptado. La herramienta debe ajustarse a la persona, no al revés.

  • La visibilidad es también un acto de justicia. Dar a conocer el deporte adaptado, contar estas historias, publicar estos resultados en congresos científicos y académicos: todo eso forma parte del proyecto. Porque lo que no se ve, no existe. Y estas personas merecen existir en el centro de la conversación.


CompetencIA sigue avanzando. Quedan preguntas abiertas —como la relación entre competencias socioemocionales y cociente intelectual, o cómo adaptar los instrumentos a contextos con barreras severas— y quedan también muchas personas por acompañar.

Pero ya hay algo sólido: evidencia, red y propósito. Tres ingredientes que, juntos, tienen el potencial de cambiar cómo entendemos el desarrollo humano en el deporte y más allá de él.


CompetencIA es un proyecto de investigación aplicada que combina inteligencia artificial con el desarrollo de competencias socioemocionales en el ámbito del deporte adaptado. Si quieres saber más sobre cómo medimos y desarrollamos competencias con enfoque humano, escríbenos.

 

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