Quién cuida a quien educa: bienestar docente, competencias socioemocionales y el reto de hacer escuela hoy
Quién cuida a quien educa: bienestar docente, competencias socioemocionales y el reto de hacer escuela hoy
La Semana del Talento de la Fundación Princesa de Girona (FPG) ha sido una semana llena de conversaciones con profesionales que trabajan cada día para reforzar la profesión docente
Hay preguntas que parecen incómodas hasta que alguien las formula en voz alta. y en esta ocasión, el elefante en la habitación fue: ¿quién cuida a quien educa?
Lejos de quedar en el aire, generó una conversación fructífera desde todas las perspectivas y llena de ejemplos concretos.
Un dato de partida que es muy revelador y preocupante: 6 de cada 10 jóvenes declaran haber tenido algún problema de salud mental en el último año. Si el docente es su principal referente —y muchas veces lo es— sostener a quien educa no es una cuestión de “recursos humanos”. Es una condición para que el sistema educativo funcione.
El bienestar docente como punto de partida
Resultó muy revelador escuchar a Sandra Camos (FPG) y Cristina Gómez, directora de RSC de Zürich, quienes pusieron sobre la mesa algo que pocas organizaciones hacen: reconocer que el bienestar docente es la base del ecosistema educativo, no un extra. Zürich Foundation, que enfoca su acción en jóvenes, llegó a una conclusión inevitable: para llegar bien a los jóvenes, hay que llegar primero a quienes les acompañan. De ahí nacieron diversos programas conjuntos con FPG y otras entidades que fomentan y apoyan para que el bienestar potencie el desarrollo integral de docentes y de sus estudiantes.
Cuando un docente dice "esto no me lo enseñaron en la uni", casi nunca habla de didáctica, decía un joven profe. Habla de gestión socioemocional. De cómo acompañar a un alumno en crisis sin desbordarse. De cómo sostener a otros cuando uno mismo necesita sostén.
Programas que ya trabajan en los centros
Varios de los programas presentados tienen en común que no esperan a que los problemas lleguen a los centros de salud: van a los centros educativos.
Programa Henka (Hospital San Juan de Dios + Z Zurich Foundation): trabaja las habilidades socioemocionales para fomentar la resiliencia. Su enfoque es práctico: forman a docentes para que sean ellos quienes lleven las herramientas directamente al aula. La psicóloga Mari Carmen Grau De La Fuente coordina este trabajo junto a María Mayoral Aragón (Hospital Universitario La Paz). Múltiples recursos basados en ciencia para crecer en bienestar emocional.
Programa Z-SHAKE (Junior Achievement + Z Zurich Foundation): con un siglo de historia, trabaja el autoconocimiento y la autorregulación con jóvenes. Inés Bertrand Muiños coordina un programa que no es moda —es evidencia acumulada. Yo soy mi futuro es un ejemplo de su apoyo a la juventud
UNICEF: Ignacio Martínez Latorre señaló que el coordinador de bienestar, obligatorio por ley en los colegios, no tiene funciones bien definidas ni herramientas suficientes. La cifra de UNICEF es clara: 23 horas semanales por cada 1.000 alumnos para detectar y acompañar bien. Una ratio que exige metodología, no improvisación. Cuidando a quien cuida es una muestra de ello.
La voz de quienes están en el aula cada día
Una de las conversaciones que más interés despertó fue la de Mª Isabel Luis y Sonia Rodríguez Cano, de la Facultad de Educación de la Universidad de Burgos, que presentaron el nuevo Marco de Competencias Profesionales Docentes (MCPD) para su formación inicial y continua. El área de acción socioeducativa integral —y en particular la Competencia 4, sobre desarrollo integral y bienestar del docente y del estudiante— reconoce que lo socioemocional es nuclear en la profesión. La legislación todavía va detrás, pero el marco ya está.
Cristina Valle, joven docente del programa Generación Docentes de FPG, fue directa: necesitan actividades concretas y herramientas reales. En toda su formación universitaria solo tuvo una asignatura de competencias socioemocionales —más teórica que práctica— y nunca como eje transversal.
Guillermo Sánchez, director del IES Ramón y Cajal de Zaragoza —Premio Princesa de Girona Escuela del Año 2021— compartió cómo lo resuelven en la práctica, sin esperar a que llegue ninguna solución externa:
Se reúnen semanalmente, trabajan el afecto, la amabilidad y el buen trato.
La sala de profesores no es un lugar de paso: es multidepartamental, es un espacio de encuentro donde disfrutar, aprender, reír y llorar. "Comemos muchísimo, porque siempre trae alguien algo para celebrar". Simple. Humano. Y extraordinariamente efectivo.
El cierre de la jornada lo puso el premio a la profesora que inspira, Silvia Nadal. Sus alumnos escribieron: "es la mejor del mundo entero", "me inspira a seguir", "enseña con el corazón". Ella empieza cada mañana con un "buenos días con alegría y con energía". Lo cognitivo no es lo único. Un buen docente sabe sacar lo mejor de cada uno, y tiene las competencias socioemocionales para hacerlo, decía al agradecer el reconocimiento.
¿Qué puede aportar la tecnología a este reto?
Sabemos que cuidar a quien enseña es, seguramente, la inversión educativa más rentable y a la vez la más olvidada. Cuesta medirla, no cabe en un titular y rara vez aparece en los presupuestos. Pero sostiene todo lo demás.
En Human AI Tech, junto a la Fundación Princesa de Girona y otras instituciones, estamos trabajando en el desarrollo profesional docente para aportar nuestro granito de arena con las competencias socioemocionales. Hemos mapeado las 12 competencias clave del Marco de Competencias Profesionales Docentes (MCPD) frente a las 35 competencias socioemocionales que medimos: 7 de ellas tienen relación alta o muy alta con las dimensiones que evaluamos y desarrollamos —sin cuestionarios, sin sesgos de autopercepción o deseabilidad social, en segundos y con validación científica.
La tecnología no va a resolver los problemas estructurales de una de las profesiones más importantes del mundo por nosotros. Lo que sí puede hacer —y es lo que perseguimos cada día— es devolver a docentes, a quienes orientan y al equipo directivo el tiempo y la información para mirar a cada persona con más cuidado y menos prejuicio. Ni más, ni menos.